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julio 23, 2018

Probamos una muñeca sexual hiperrealista y pasa algo increíble.

La reinvención del clásico

El acto de conocer “gente” se reinventa. Vale, las muñecas sexuales no son “gente”, pero lo parecen.  Cada vez más.  Eso sí, no creo que te apetezca llevártela de cena para tener una cita inolvidable.
De nuevo, la tecnología se pone al servicio del hombre (y la mujer) en el mundo de la sexualidad. De los toscos modelos de plástico hinchable, con apenas antropomorfismo, se ha pasado a una amplia variedad de modelos hiperrealistas, con materiales como el látex, el TPE y otros, que simulan con sorprendente exactitud la piel humana. Pero no sólo el exterior es sorprendente, el interior comienza a serlo también.

La novia perfecta mueve miles de millones

El sector “sex tech” ya mueve la friolera de 30.000 millones de euros al año y los analistas preveen que la cifra se dispare en muy poco tiempo. Por un lado hay personas que están verdaderamente enganchadas a esta moda. En Japón la cosa se está yendo de madre.

Hay gente que colecciona love dolls

Y es que la tecnología se está desarrollando a pasos agigantados. La Inteligencia Artificial está empezando a aplicarse también en este campo y, aunque los ingenieros de Google e IBM dicen que está lejos el momento de que un robot sepa lo que es la amistad o el amor, es increíble lo que están empezando a conseguir. Tanto que da miedo.

“En los próximos diez años será perfectamente factible, desde el punto de vista del software, crear un compañero robot que sea todo lo que la gente pueda desear en un cónyuge, que sea paciente, amable, cariñoso, confiado, respetuoso y que no se queje” afirma en su libro Amor y sexo con robots (2007), el maestro de ajedrez y experto en inteligencia artificial David Levy.

Lo que está claro es que nunca será como estar con una persona real, viva, con libre albedrío. Conocer gente real puede quizá sea una quimera en el futuro, pero ahora, de momento, por lo menos hay webs de contactos que te lo ponen fácil.

Ligar con chicas y chicos reales es tan sencillo como completar un registro gratuito y empezar a seleccionar los perfiles que más te gustan. Contestar los mensajes de usuarias o mandarle uno a esa chica que está buscando exactamente lo mismo que tú, ya es cosa tuya.

Más átomos que en el universo

En el futuro, podremos tener parejas sexuales indistinguibles de las humanas. Recientemente, el programa de Inteligencia Artificial que basa su funcionamiento en un arquitectura de redes neuronales, AlphaGo, ha ganado a Se-dol, el mejor jugador del mundo de go. El torneo era a cinco partidas. El humano ganó una.

¿Por qué go? A diferencia del ajedrez, en el go no se puede ganar con “fuerza bruta”. Es decir, con millones y millones de jugadas aprendidas y almacenadas en una base de datos. En el go, hay más posibles jugadas que átomos en el universo. Lo interesante de esto es que la Inteligencia Artificial aprendía durante la partida a  jugar mejor. Estaba pensando. O casi.

“Hoy he sentido que AlphaGo ha realizado un juego casi perfecto. Ayer me sorprendió, pero hoy estoy sin habla. Admito que mi derrota ha sido completamente clara” Ha dicho el que fuera mejor jugador del mundo antes de que se diseñara AlphaGo.

Imagina lo que puede hacer por ti una Inteligencia Artificial diseñada para ser tu pareja sexual, que aprenda lo que te gusta sin que tú se lo digas, que se adapte a tus deseos, miedos, inseguridades, aspiraciones, fantasías…

Ya se puede decir que la máquina ha vencido al ser humano.

El mercado es gigantesco.

Samantha, la muñeca sexual española con inteligencia artificial capaz de llegar al orgasmo

Un científico catalán ha creado una muñeca con un algoritmo incorporado que es capaz de responder al afecto humano.  Tiene tres modos básicos de interacción.

  1. Familar.  Es un modo en el que la muñeca sexual actúa y responde a los estímulos sin apetencia sexual.
  2. Romántico. En este modo la muñeca interacciona de modo romántico, emitiendo mensajes emotivos.
  3. Sexual. En este modo la muñeca se comporta con apetito sexual.

La muñeca tiene sensores por todo el cuerpo y un microprocesador incorporado que traduce la información de los sensores de forma que la muñeca “nota” cuando la tocas.  Tiene los ojos verdes, el cabello castaño, pesa 40 kilos y tiene unas medidas de 90-55-90.

Así lo ha contado Sergi Santos, el experto en nanotecnología creador de esta muñeca.

¿Qué tipo de personas usan muñecas sexuales?

  • Gente que quiere explorar su sexualidad de forma original.  Hay personas que sienten curiosidad y la cosa se queda ahí. Otras, que sienten curiosidad y la satisfacen.
  • Gente que siente la necesidad de practicar.  Uno de los motivos que alegan los compradores es ese. Quieren practicar sin exponerse al juicio de una persona real*.
  • Gente con timidez patológica. Hay personas que jamás podrán relacionarse con personas reales, deseándolo mucho. Algunos psicólogos coinciden en que una figura humana hiperrealista puede ayudar en este sentido.

Personas con delitos sexuales.  Recientemente se ha abierto un debate ético en torno a este tema. Para un pederasta, controlar sus impulsos puede ser realmente difícil, por no decir imposible.  Lo mismo sucede con los violadores. La amenaza de la cárcel y la muerte social automática no son suficientes para disuadirlos. Algunos psicólogos y trabajadores sociales apuntan que quizá sería bueno probar con muñecas hiperrealistas.

Ya hay, de hecho, algoritmos “entrenadores” que hacen que las muñecas sexuales sólo lleguen al orgasmo si la persona que “entrena” hace las cosas de una determinada manera.

Pero no es látex todo lo que reluce

Según la psicóloga Alicia Lacal comprar una muñeca sexual hiperrealista responde a “una cuestión narcisista de darse placer y nada más, de satisfacer una necesidad orgásmica sin conectarse con otra persona. El hombre cree que puede de esta manera cumplir sus deseos y tener a la mujer ideal que no le pide nada a cambio, sin embargo, esta fantasía puede dejarle el gran vacío, el vacío de que no hay un otro con quien relacionarse”.

Porque no olvidemos que, por muy hiperrealistas que sean, no dejan de ser…

…cosas.

Hay opiniones para todo.

Cierra el primer burdel de muñecas sexuales

El primer burdel de muñecas sexuales de Europa abrió sus puertas en Barcelona hace apenas dos meses, pero ya ha tenido que cerrarlas.

El servicio del local incluía la posibilidad de encontrar a la muñeca sexual en la habitación dispuesta como el cliente quisiera y prometían cumplir tus fantasías sin límites.

El caso es que ha tenido que cerrar, no sabemos si por algún problema de licencias o si por falta de clientes. Los precios, la verdad, no parecían muy asequibles.

120 euros la hora por estar con una muñeca sexual no es un precio que pueda competir con la experiencia real de tener sexo ocasional con una prostituta de carne y hueso. Y con mucha más variedad de precios.

Lo que yo sentí

Conocer gente nueva, salir por ahí a ligar con chicas nunca ha sido lo mío. No es que haya tenido muchos problemas, pero, la verdad, tampoco es que haya sido un Casanova. Por eso entiendo a las personas que tienen dificultades para ligar, ya sea en persona, o a través de una web de contactos sin compromiso, y por eso sentía infinita curiosidad por saber qué se siente teniendo relaciones sexuales con una muñeca hiperrealista.

Tras convencer a mis jefes (yo solo soy un pobre redactor de contenidos freelance) de que este artículo podría interesar a los lectores nos pusimos manos a la obra. Compramos una de estas muñecas.

Lo primero que llama la atención es que cuando googleas muñecas sexuales en google se autocompleta “segunda mano”.

La naturaleza humana es asombrosa.

La segunda cosa que sorprende es la cantidad de empresas que hay en el mundo dedicado a la fabricación y venta de estas muñecas. Hay decenas, cientos, y los modelos elegir, otros tantos. Así que, tras un buen rato eligiendo, hice el pedido.

Lo primero que llama la atención es la caja

Porque es una caja gigante, donde podría caber una persona sentada. Y, en realidad, volumínicamente hablando, es exactamente lo que hay.

Tengo que reconocer que cuando llegó el corazón se me puso a 100. Una cosa es ver una foto en una web y otra el momento de la primera cita.

No os riáis. Os juro que me sentía (un poco al menos) así.

Un poco de yuyu

Eso también. Cuando conseguí abrir la caja lo primero que vi fue una expresión fría y distante. Había una expresión, es cierto, pero bastante falsa.

El cuerpo era perfecto, eso sí, pero no podía sustraerme a la realidad de que era una muñeca gigante. No es la mejor muñeca del mercado (esa cuesta 25.000 euros), pero no es la peor. Aún así, no tenía ganas de hacer nada con ella.

La política de devoluciones de la empresa es verdaderamente estricta, así que tenía que pensar muy bien mis siguientes pasos. La saqué de la caja y la senté en el sofá del salón.

-Hola,-le dije.  Y al hacerlo me sentí estúpido. Porque es así como se suele sentir la gente que habla sóla en voz alta en una habitación. Al menos yo. Me da la impresión de que podría estar volviéndome loco,  o algo así.

Obviamente la contestación fue un silencio sólo roto por los gruñidos de mi viejo perro Zar, que estaba bastante inquieto a estas alturas.

Lo siguiente que pasó es que la toqué por algunas partes de su anatomía y que noté que estaba fría. El látex no es piel, aunque es mucho mejor que el plástico tipo bolsa de Mercadona que eran las muñecas hinchables baratas del sex shop que se usan, más que nada, para despedidas de soltero y ese tipo de eventos. Otra cosa. Las posiciones de las extremidades, así como de la cabeza, no eran exactas. A lo mejor ponía su mano en un sitio y cedía, como si el material tuviera tendencia a volver a su posición “por defecto”, varios centímetros.

Todo un poco extraño y, sinceramente, muy poco excitante.

Fue imposible tocar la parte de la anatomía que más me interesaba. Si quitaba el precinto, me tenía que olvidar de devolverla.

Todo demasiado impersonal. Todo demasiado Friki. Todo demasiado grotesco.

Al final decidí que eso no era lo mío. Entiendo que haya personas que les pueda gustar, pero no a mi.

La verdad es que no estoy siendo sincero. Me cuesta de entender. Si no tienes algún problema de difícil solución, no lo entiendo muy bien.

Pero no tengo que entenderlo. Sólo saber que hay personas que les gusta practicar sexo con muñecas hiperrealistas y me parece bien. Cada uno es libre de hacer lo que le plazca siempre que no moleste a los demás.

Por mi parte, mi exploración en el mundo de las muñecas sexuales termina casi antes de empezar. Igual dentro de 20 años el tema ha avanzado lo suficiente para que no me resulte tan incómodo interactuar a nivel sexual con una cosa.

Mientras tanto prefiero los humanos ahora que hay decenas de páginas y aplicaciones que te permiten tener relaciones sexuales sin compromiso con personas con tus mismos gustos y preferencias sexuales. Páginas con miles de opiniones positivas en la red, capaces de emparejarte en tiempo récord.

¿Cuestión de gustos? No lo creo.

Después de tener una muñeca sexual hiperrealista en el salón de casa, creo que la cosa va mucho más lejos.

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