mayo 22, 2017

La orgía campeona del mundo

Corría el año 1974. El calor apretaba en tierras de Baviera mientras el verano se ponía divertido gracias al mundial de fútbol que se celebraba en Alemania Occidental en los meses de Junio y Julio.  

Pronto iba a hacer más calor todavía. Mucho más.

Es lo que tienen las orgías con mujeres despampanantes. Luego llegaremos a eso.

La naranja mecánica

Un mundial de fútbol que tuvo a dos grandes protagonistas que llegaron a la final, la “Naranja Mecánica” holandesa de Johann Cruyff, Neeskens, Johnny Rep, y un largo etcétera de jugadores que maravillaban al mundo con su fÚtbol, y a la gran Alemania Occidental de Franz Beckenbauer, Vogts, Uli Hoeness y otro largo etcétera de jugones, que además, jugaban en casa, ante su público, ante su gente.

Alemania había empezado el mundial bastante mal. En la liguilla de grupos perdieron contra sus “hermanos” de Alemania Oriental, cediéndoles el liderazgo del grupo en el que estaban también las débiles Chile y Australia. 

Por el otro lado, Holanda maravillaba allá donde jugaba, arrasando a Uruguay y Bulgaria, además de empatar con Suecia, lo que les dio el liderazgo del grupo. En la segunda liguilla, ambas selecciones ganaron todos sus encuentros, destacando un 4-0 de Holanda a Argentina, que también venció a Brasil y Alemania Oriental, mientras que Alemania Occidental venció no sin dificultades a Polonia, Yugoslavia y Suecia, clasificándose ambos para la final en Münich el dia 7 de julio.

chicas fiesta discoteca

La fiesta del Waldhotel

Cabe recordar que los alemanes jugaban en casa, y que cuando uno juega en casa, tiene ases en la manga. Y las bellezas alemanas de la época, que en verano solían viajar a España a nuestras playas para que Alfredo Landa y compañía se pusieran a perseguirlas, se quedaron allí a ver el fútbol.

La selección holandesa estaba concentrada en el Waldhotel de Hiltrup, un pequeño pueblo del norte de Alemania. Era un lugar apartado donde los holandeses se preparaban para una final para la que ya estaban clasificados, contra los locales, en el partido que iba a ser considerado por aquel entonces el más importante de la historia del fútbol holandés.

La noche del 1 de julio, todos los jugadores, después de la cena se dispusieron a ir a las habitaciones a descansar para el día siguiente. Sin embargo, hubo un pequeño rumor que se propagó como la pólvora por las habitaciones del hotel de concentración. Había un grupo de chicas desnudas bañándose en la piscina.

Por supuesto, no hace falta decir que en menos de 15 minutos estaba más de la mitad de la plantilla holandesa bañándose en la piscina, armados con champagne y bombones para engatusar a las jovencitas alemanas que habían decidido quedarse allí a pasar el sofocante calor del mes de julio.  Cruyff, los gemelos Van Kherkof, Van Hanegen, todos, acudieron a los cantos de sirena.. En un recinto cerrado, en su castillo, los holandeses pasaron a disfrutar de una maravillosa juerga con dulces señoritas alemanas que desinteresadamente se decidieron a pasear por allí a exhibir sus exuberantes cuerpos altos, blancos y rubios.

Allí, los holandeses se debieron sentir  inexpugnables.

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El periodista escondido

Siempre que alguien celebra una fiesta al aire libre, sobre todo si tiene tintes sexuales como en este caso, existe el riesgo de que haya mirones. Los holandeses han de agradecer que en 1974 no existieran móviles con cámara ni iPads ni otros artilugios con los que inmortalizar el momento, porque oculto como un huésped en el hotel, regodeándose con la vista, estaba un periodista local.

Mientras los inocentes holandeses disfrutaban de la compañía de estas señoritas, Guido Frick espiaba la escena desde la habitación, tomando nota de lo que pasaba ahí abajo. Según sus relatos, champagne, chocolate y una serie de jueguecitos sexuales dieron paso a un frenesí de lujuria y excitación en el que las chicas disfrutaron de todos y cada uno de los miembros de los jugadores del equipo holandés.

Incluyendo los miembros de los casados.

Los jugones holandeses no sospechaban nada, ellos estaban felices teniendo sexo como locos en la piscina con las jovencitas alemanas. Pero mientras, Guido escribía el artículo que le valdría la fama, o, al menos, que ayudaría a su país a ganar el mundial de fútbol.

chicas besandose

Cruyff, Sekt, nackte Mädchen und ein kühles Bad

Con este titular amaneció Alemania Occidental el día 2 de julio. El titular diría algo así como “Cruyff, champán, chicas desnudas, y un bañito fresco”, y fue publicado en el periódico con más tirada en Alemania: el Bild. A la mañana siguiente, el vestíbulo del Waldhotel de Hiltrup se llenaba de jugadores holandeses que bajaban al vestíbulo a atender las llamadas de sus mujeres despechadas por la portada que había aparecido en el diario alemán.

El mismo Johann Cruyff tuvo que bajar para atender a su mujer. Pero también aquellos que estaban casados, comprometidos o que tenían novia, todos tuvieron que responder ante la llamada de los celos de sus mujeres, y además, con razón. El artículo describía con todo lujo de detalles la fiesta que se habían marcado los holandeses, follándose a las chicas alemanas antes de que su selección se los follara a ellos también.  Guido Frick estaba orgulloso de lo que había conseguido con su artículo, le había catapultado a la fama, a costa de haber pillado a unos chavales montándoselo en la piscina con otras inocentes jovencitas.

Los días siguientes fueron una tortura para los jugadores holandeses. El seleccionador, Rinus Michels, también entrenador del Barça por aquella época, trató de ejercer de psicólogo más que de entrenador, ya que era difícil entrenar con la mitad de su plantilla intentando salvar sus matrimonios. De hecho,  muchos de ellos llegaron al  día la final del mundial (del deporte con más audiencia televisiva del mundo) sin dormir.  

Cuando el partido comenzó, los alemanes, frescos como una rosa, salieron a aguantar las embestidas del fútbol total holandés, que a pesar de que eran netamente superiores a los alemanes, les dio tan solo para adelantarse en el marcador por 1-0 con gol de penalti de Neeskens en el primer minuto de partido. A partir de ahí, la gasolina se les acabó, las fuerzas menguaron y las noches sin dormir empezaron a pasar factura. Alemania remontó 2-1 y ganó un mundial que no hubieran ganado de no ser por sus mujeres y la orgía que se montaron con sus rivales.

Algunas teorías de la conspiración sugieren que las mujeres no estaban allí por casualidad.

Estamos seguros de que esa orgía fue la campeona del mundo.

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