Hemos querido preguntar a algunos chicos y chicas sobre los sitios más extraños donde han tenido sexo y hemos flipado.

A la hora de conocer chicas las circunstancias lo son todo. No es lo mismo quedar a tiro fijo, a través de follamigos, con todo planeado, que un calentón en mitad de una cámara frigorífica de una gran superficie. Pero, ¿cuáles son los motivos para hacerlo fuera de la comodidad de una cama?.

  • No hay ningún sitio disponible. Algo habitual si acabas de conocer a alguien en una discoteca y hay prisa, por ejemplo.
  • Combates la rutina sexual. Cualquier cambio mata la rutina.
  • Practicas posturas imposibles de realizar en una cama. Lo que te hace más hábil y mejora tu repertorio sexual.
  • Conoces más a tu pareja sexual. Una cama es muy versátil y permite grandes posibilidades, pero si sumas tu apartamento, se multiplican. Y si sumas el mundo…

Y ahora Follamigos te apuesta lo que quieras a que no lo has hecho en este repertorio de lugares extraños que hemos seleccionado gracias a la generosidad de algunos usuarios y usuarias que han querido participar en la encuesta.

QUE NADIE BAJE ESTO

Era la feria de Julio de Valencia. Había quedado con un usuario que trabajaba allí, en las atracciones que ponen en el río durante esas fechas. Iba un poco recelosa al principio por varios motivos. Primero porque estaba siendo una mujer infiel. Segundo porque en una feria siempre hay mucha gente. Tercero porque nunca me han gustado ese tipo de ambientes. Pero bueno, nos íbamos a ir después de que terminara su turno y era uno de esos gitanos guapo de ojos grandes y sonrisa buena.   

Para cuando terminó de recoger todo el mundo se había ido, menos algunos operarios. Entonces José (nombre falso, sorry) hizo algo que me dejó a cuadros: había montado una mesa con sus velas y su champán en una cabina de la noria. Nos subimos y después de unas vueltas (todas las luces apagadas, la ciudad dormida, fue increíble) la noria se paró arriba. Pasamos la noche allí, hablando, riendo,  bebiendo, fumando, follando. Recuerdo el balanceo. Es lo que más recuerdo, de hecho, el balanceo. Cuando amaneció llamó a alguien con su móvil y todo empezó a girar de nuevo. Otra vez a la vida real.

sexo en la noria

Nunca más lo he vuelto a ver. Ni en Follamigos ni en la feria de Julio, a la que vuelvo por lo menos un rato, todos los años.
Julia.

LOS PECADOS DE LA CARNE

El sitio más raro donde lo he hecho es en la cámara de la carnicería del super donde trabajo. Ni de coña digo cual es!  Fue una mierda. Frío, mugre y olor a carne muerta. Pero tendríais que ver a Ruth. Está más buena que un filete de Kobe!.
Ismael

Sexo en un patio de armas

PATIO DE ARMAS

Mi chica y yo follamos en lo alto de una torre en el castillo de Frías. Bueno, y en el patio de armas. No sé cómo lo logramos pero nos quedamos dentro mientras cerraban y fuimos los dueños del castillo durante aproximadamente una hora y media.  Cuando nos cansamos llamamos a la policía y dijimos que nos habíamos despistado. Enseguida vino un guardia de seguridad a sacarnos, tras echarnos una bronca monumental. Fueron los polvos más espectaculares de mi vida. Además, es tan buena la historia que siempre la cuento cuando me da por conocer chicas o quedar para tener contactos sexuales.  Es picante y elegante a la vez.
Roberto.

CON SUS PADRES DELANTE

Tranquilos, no es una historia de incesto. Simplemente que éramos doscientos en el apartamento de los padres de mi novia. Teníamos 20 años y tráilers de hormonas descargando cada día en nuestros genitales. El caso es que pasamos un fin de semana juntos después de mucho verano sin vernos y jamás, en todo el fin de semana, tuvimos la oportunidad de echar un polvo. Enrollarnos sí, follar cero. ¿Consecuencias? Mis pelotas del tamaño de Saturno. Dolor supremo. Desesperación. Un mero roce de su piel me la ponía tiesa.

La noche del domingo no pude más y, a pesar de estar durmiendo en una cama supletoria en la misma habitación de los padres, empecé a atacar a mi chica. Lo hice tan cuidadosamente erótico que no pudo resistirse y me dejó penetrarla, tapándonos la boca con las manos, salivando entre los dedos, hasta correrme. La verdad, no recuerdo si ella se corrió o no. Lo que sí recuerdo es ver al padre yendo al salón a ver la tele.
Óscar.

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